¿Cuándo es el momento adecuado para pasar a la cama normal?

El cambio a una cama en el suelo o a una cama infantil depende del niño. Muchos empiezan entre los 18 meses y los tres años. Si tu hijo se sale de la cuna o quiere más independencia a la hora de dormir, puede que sea el momento. La llegada de un nuevo hermanito también puede hacer necesario el cambio. Asegúrate de que la cama sea segura y adecuada para el niño. Una cama en el suelo es ideal, ya que ofrece libertad y reduce el riesgo de caídas. Sé paciente y dale tiempo a tu hijo para que se acostumbre.

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Comparativa de los distintos tipos de camas

Hay muchos tipos de camas que puedes tener en cuenta para tu hijo, dependiendo de su edad y su nivel de desarrollo. Una cuna clásica con barrotes es ideal para bebés y niños pequeños. Ofrece seguridad y evita que tu hijo se caiga. Cuando tu hijo crezca y necesite más libertad, podrías plantearte una cama baja. Son de baja altura y permiten que el niño se suba y se baje por sí mismo. Una cama infantil clásica también es una buena opción, ya que es algo más grande y a menudo se puede equipar con barandillas o paneles laterales. Por último, está la cama alta, que ahorra mucho espacio y es muy popular entre los niños mayores. A menudo ofrece espacio de almacenamiento adicional o un área de juego debajo. A la hora de elegir la cama adecuada, es importante tener en cuenta la seguridad y la comodidad de tu hijo.

Cuna/cama con barandillas: adecuada para niños de 0 a unos 5 años

Una cuna o cama con barandillas puede ser muy práctica, pero también tiene sus inconvenientes. Entre las ventajas destaca que ofrece seguridad a tu bebé. Las barras evitan que tu pequeño se caiga. Además, suele ser compacta y cabe en muchos dormitorios. Puedes vigilar fácilmente a tu bebé y este dispone de su propio lugar seguro para dormir.

Sin embargo, también hay desventajas. Las cunas de barrotes suelen ser poco móviles y difíciles de desplazar. Además, pasar de la cuna de barrotes a una cama en el suelo o a una cama infantil más adelante puede suponer un reto. A veces, los niños se sienten agobiados en la cuna con barandillas, lo que podría afectar a su sueño. Y, por supuesto, tu hijo acabará por quedarse pequeño para la cuna, lo que significa que, tarde o temprano, tendrás que comprar una cama nueva.

 

Cama infantil clásica o cama junior: a partir de 90 x 200 cm

Suelen estar disponibles en tamaños que van desde los 90 x 200 cm hasta los 140 x 200 cm, están ligeramente elevados y destacan por su sistema de seguridad anticaídas en todo el perímetro. Estas camas infantiles también tienen ventajas e inconvenientes. Una ventaja respecto a la cuna es que los padres pueden tumbarse directamente en la cama del niño para ayudarle a conciliar el sueño. Además, el niño tiene más libertad de movimiento y la circulación del aire bajo el colchón es óptima, ya que la cama suele estar ligeramente elevada. Las camas más grandes, además, a menudo se pueden transformar, de modo que se desmonta la barrera de seguridad y la cama se puede utilizar hasta la adolescencia.

 

Una desventaja de la cama infantil clásica es que, sobre todo al principio, tu hijo no puede meterse ni salir de la cama por sí solo. En este caso, la cama baja es la opción ideal. Sin embargo, la libertad que ofrece la cama infantil también puede hacer que los niños se levanten más a menudo por la noche, lo que puede perturbar el sueño.

 

Cama a ras de suelo: a partir de 90 x 200 cm

Una cama a ras de suelo puede ser una opción interesante para tu hijo. Entre sus ventajas destaca que fomenta la independencia. Tu hijo puede meterse y salir de la cama sin problemas, sin necesidad de tu ayuda. Además, una cama a ras de suelo minimiza el riesgo de caídas, ya que está cerca del suelo. Esto puede resultar tranquilizador, sobre todo con niños pequeños.

Por otro lado, también hay algunas desventajas. La circulación del aire debajo de una cama a ras de suelo es algo peor que la de una cama infantil clásica elevada. Puede resultar incómoda si el suelo está frío, por lo que es importante un buen aislamiento. Además, al estar tan cerca del suelo, puede acumularse más polvo y suciedad. Y no hay que olvidar que el diseño suele ser sencillo, lo que no gusta a todo el mundo.

En definitiva, que una cama a ras de suelo sea la elección adecuada depende de tus prioridades y de la comodidad de tu hijo.

 

Por qué el paso de la cuna o la cama de los padres a la cama grande es un hito

El paso de la cuna o la cama de los padres a la cama en el suelo o la cama infantil es un verdadero hito para tu pequeño, pero también para ti como padre o madre. Simboliza el comienzo de una nueva etapa de la vida en la que tu hijo adquiere más independencia y autonomía. Este cambio suele significar que tu hijo está listo para dormir sin las barras protectoras de la cuna y tiene más libertad de movimiento. Para muchos padres, también es un momento emotivo, ya que marca el final de la etapa de bebé. Puede que tu hijo tarde un tiempo en acostumbrarse a la nueva cama, pero con paciencia y apoyo pronto se convertirá en la nueva normalidad. El cambio también puede ser una buena oportunidad para hablar con tu hijo sobre las horas de acostarse y las rutinas, con el fin de garantizar una transición fluida.

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Lista de verificación: señales de que tu hijo está preparado para el cambio

El cambio de la cuna con barandillas a una cama en el suelo o a una cama infantil es un gran paso para tu hijo. Aquí tienes algunas señales de que podría estar preparado para ello:

  • Habilidades para trepar: tu hijo intenta cada vez con más frecuencia salir trepando de la cuna. Esto no solo es un signo de curiosidad, sino también de peligro.
  • Edad: muchos niños están preparados entre los 18 meses y los tres años, pero cada niño es diferente.
  • Hábitos de sueño: si tu hijo duerme bien por la noche y es capaz de calmarse solo, podría estar preparado.
  • Aprendizaje para ir al baño: si tu hijo ya no se hace pis en la cama y tiene que levantarse por la noche, una cama en el suelo resulta más práctica.
  • Deseo de independencia: tu hijo muestra interés en meterse y salir de la cama por sí mismo.
  • Tamaño: si tu hijo se queda pequeño para la cuna o simplemente ocupa demasiado espacio en la cama de los padres.

¡Ten en cuenta estas indicaciones para encontrar el momento adecuado!

Cómo lograr una transición satisfactoria a la cama grande: preparación, elección y adaptación positiva

La transición de la cuna con barandillas a la cama en el suelo o a la cama infantil es un gran paso para tu hijo. La preparación lo es todo: valora si tu hijo está preparado, teniendo en cuenta sus hábitos de sueño y su nivel de desarrollo. Un buen momento suele ser entre los 18 meses y los tres años, dependiendo de la madurez individual.

Involucra a tu hijo:

Para que la adaptación sea positiva, podéis decorar juntos la nueva cama de novedad. Quizás con su peluche favorito o con una nueva ropa de cama que le encante. Convierte el cambio en una aventura emocionante. Lo mejor es planificar el cambio como un pequeño proyecto conjunto. Involucra a tu hijo desde el principio y prepáralo para el cambio, o haz que participe en la compra.

Hazlo paso a paso:

Monta ambas camas y, al principio, deja que tu hijo decida en cuál quiere dormir hoy, para que pueda mantener sus rutinas.

Elige una cama con acceso bajo o una cama a ras de suelo:

Así, tu hijo podrá meterse en la cama por sí mismo o levantarse solo si tiene miedo por la noche o se despierta.

 

La rutina ayuda: mantén los horarios habituales para irse a dormir, para que la transición sea más fluida. ¡Con paciencia y preparación, el cambio a la cama grande será sin duda un éxito!

El papel de la edad en la transición

La edad suele desempeñar un papel importante a la hora de determinar el momento adecuado para pasar de la cuna a la cama de suelo o a la cama infantil. Muchos padres se preguntan cuándo llega el momento perfecto. En general, se puede decir que el cambio suele producirse entre los 18 y los 36 meses. Sin embargo, cada niño es diferente y es importante tener en cuenta las necesidades individuales y el desarrollo de tu hijo. En última instancia, lo importante es que tu hijo se sienta cómodo y seguro. No hay un momento «correcto» fijo que se aplique a todos los niños. Simplemente presta atención a lo que mejor se adapte a tu hijo y a vuestra situación familiar.

Consejo de seguridad para la nueva cama infantil

La seguridad en la nueva cama es muy importante, especialmente cuando tu hijo pasa de la cuna a una cama en el suelo o a una cama infantil. Asegúrate de que la cama sea estable y no tenga bordes afilados. Una altura baja minimiza el riesgo de caídas. Utiliza barreras laterales o una protección antiescaqueo para que tu hijo no se salga rodando mientras duerme. Una alfombrilla antideslizante junto a la cama puede ofrecer protección adicional. Comprueba regularmente que los tornillos y las uniones estén bien apretados. Evita mantas o almohadas pesadas que puedan suponer un riesgo de asfixia. Por último, el dormitorio debe ser seguro para los niños: protectores para enchufes, sin cables sueltos y sin objetos pesados que puedan caerse. Así te asegurarás de que tu hijo duerma seguro y protegido.

Evita los momentos inadecuados

Al pasar a una cama en el suelo o a una cuna, hay algunos momentos poco propicios que es mejor evitar. Por ejemplo:

  • el inicio de la guardería o el nacimiento de un hermano.
  • También es mejor no cambiar la cama durante los periodos de enfermedad
  • Es mejor planificar la entrega de la cuna con barandillas unas semanas después del cambio

Es mejor planificar el cambio en momentos más tranquilos, cuando tu hijo esté relajado y abierto a nuevas experiencias. Lo mejor es hacerlo un fin de semana. Así te aseguras de que la transición sea más fluida.

Cómo puedes reaccionar ante posibles recaídas

Las recaídas pueden ser frustrantes, pero a menudo son una parte normal del proceso de aprendizaje. Lo importante es mantener la calma y reaccionar con paciencia. Recuerda que tu hijo aún está aprendiendo y necesita tiempo para acostumbrarse a la cama en el suelo o a la cuna. Si se produce una recaída, intenta averiguar qué pudo haberla provocado. ¿Fue un día estresante? ¿Quizás un cambio en la rutina?

En esos momentos, ofrécele a tu hijo seguridad y apoyo adicionales. A veces también ayuda ajustar la rutina para irse a dormir o poner en la cama una manta o un peluche que le resulte familiar. El refuerzo positivo cuando las cosas salen bien también puede hacer maravillas. Mantén la paciencia y sé constante, y con el tiempo tu hijo se sentirá más seguro y la transición será más fluida.

Aspectos importantes que debes tener en cuenta al comprar una cama nueva

A la hora de comprar una cama nueva para tu hijo, hay algunas cosas que debes tener muy en cuenta.

  1. El tamaño: la cama debe ser lo suficientemente grande para que tu hijo pueda dormir cómodamente en ella, pero no tan grande como para que se sienta perdido.
  2. La seguridad: presta atención a que los bordes sean redondeados y a que los materiales sean resistentes.
  3. El colchón: debe tener la firmeza adecuada para sostener la espalda de tu hijo.
  4. El diseño: elige un diseño que le guste a tu hijo y que encaje en su habitación.
  5. Funcionalidad: piensa si te vendría bien una cama con espacio de almacenamiento o un modelo extensible. ¡Así estarás perfectamente preparado para comprar la cama!

El colchón infantil adecuado para la cama infantil o la cama en el suelo

Elegir el colchón infantil adecuado es muy importante a la hora de pasar a la cama en el suelo o a la cama infantil. Asegúrate de que el colchón tenga el tamaño adecuado y encaje bien en el somier. Debe ser lo suficientemente firme como para proporcionar a tu hijo el soporte necesario, pero también lo suficientemente cómodo para que pueda dormir bien. Los materiales como la espuma transpirable suelen ser una buena opción, ya que ofrecen tanto comodidad como soporte. Lo ideal son los colchones que tienen dos grados de firmeza diferentes. Uno para los niños más pequeños (más bien de firmeza media) y un lado más firme para los niños mayores y adolescentes. De este modo, tu hijo podrá utilizar el colchón durante mucho tiempo y siempre contará con un apoyo óptimo. No olvides elegir un colchón con una funda extraíble y lavable. Si tu hijo tiene alergias, busca un colchón apto para personas alérgicas; además, el certificado OEKO-TEX es garantía de que los materiales no contienen sustancias nocivas. Al fin y al cabo, lo importante es que tu hijo se sienta cómodo y duerma tranquilo.

 

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