Un edredón infantil adecuado, con el tamaño adecuado, materiales transpirables y el grado de calor adecuado, garantiza un sueño seguro, saludable y reparador.
Consejos para que los bebés concilien el sueño y duerman toda la noche - cómo favorecer un sueño sano del bebé
¿Qué ayuda a los bebés a conciliar el sueño y dormir toda la noche?
Los bebés y los niños pequeños desarrollan su ritmo de sueño paso a paso. Con un entorno seguro para dormir, rutinas adecuadas y expectativas realistas, puedes ayudar a tu hijo a conciliar el sueño más fácilmente y a dormir toda la noche.
Cuanto más crecen los niños, menos sueño necesitan
La necesidad de dormir cambia significativamente con la edad. Mientras que los bebés aún no son capaces de distinguir entre el día y la noche y duermen varias veces a lo largo del día, los niños mayores necesitan dormir cada vez menos.
Una comparación:
Un bebé suele dormir entre 5 y 6 veces a lo largo del día, mientras que un niño de alrededor de un año y medio suele hacer sólo una siesta y dormir por la noche. Por supuesto, esto es individual: no hay dos niños iguales.
Si tiene problemas habituales para acostarse o se despierta muy temprano, puede ser un indicio de que
-
la hora de acostarse ya no se ajusta a las necesidades de sueño actuales o
-
se programan demasiadas horas de sueño en general
En estos casos, un registro del sueño puede ser útil. Anote cuándo duerme su hijo y durante cuánto tiempo a lo largo de dos o tres semanas. Si la necesidad de dormir disminuye, puede tener sentido posponer la hora de acostarse o acortar o saltarse la siesta.
¿Cuánto sueño necesita mi hijo?
Puede encontrar una guía aproximada en el resumen del Centro Federal Alemán de Educación para la Saludque muestra las necesidades medias de sueño según la edad.
Estas directrices le ayudarán a valorar si su hijo necesita dormir más o menos. Es importante no negar el sueño ni forzarlo.
Sobre todo los niños mayores suelen ser reacios a irse a la cama por la noche porque no quieren terminar el día o tienen miedo de perderse algo. Aquí es importante la coherencia afectiva: una hora de acostarse clara y fiable proporciona seguridad.


Una rutina nocturna puede ayudar
Una hora fija para irse a la cama y unos rituales nocturnos ayudan a estructurar la rutina diaria del niño y éste puede adaptarse a irse a la cama de forma relajada gracias a una rutina específica y recurrente.
Los componentes probados de una rutina nocturna son, por ejemplo
-
Cenar juntos a la misma hora
-
Un baño relajante
-
Lavarse los dientes
-
Atenuar las luces del salón y ventilar bien el dormitorio
-
Elegir juntos el pijama o el saco de dormir
-
Leer un cuento antes de dormir, leer juntos o hablar del día
La repetición es más importante que la secuencia exacta. Así es como tu hijo reconoce que es hora de irse a la cama.
Factores perturbadores del sueño
Ciertas influencias externas pueden dificultar conciliar el sueño y mantenerlo:
-
La televisión y el teléfono móvil no deben estar en la habitación de los niños.
-
El ruido y la luz brillante les despiertan
-
Fumar es absolutamente tabú en la guardería
-
Las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola o el té helado, deben evitarse por la noche.
-
Las comidas muy copiosas poco antes de acostarse pueden inquietarle
El mobiliario de la habitación infantil influye en el bienestar del niño
El mobiliario de la habitación de su hijo también puede influir en lo bien y feliz que su hijo pueda dormir en ella. Si los niños disfrutan pasando tiempo en su habitación, esto fomenta su bienestar general y esto también influye positivamente en el sueño de tu hijo.
Presta atención a este aspecto:
- En cuanto los niños puedan ponerse de pie o andar, deben poder alcanzar siempre sus objetos cotidianos (ropa de diario, juguetes preferidos, ...) de forma independiente. Esto significa que los calcetines, camisetas y pantalones deben guardarse siempre en los cajones inferiores del armario.
- Los colores del mobiliario deben ser más bien neutros, ya que los juguetes y la ropa ya aportan mucho color a la habitación.
- También es importante que la cama sea adecuada al tamaño del niño. Si pones a un niño de 2 años en una cama de adulto, puede sentirse rápidamente perdido en ella. Puedes ayudarle, por ejemplo, con una serpiente de cama. Esto reduce el tamaño de la cama y la hace aún más acogedora para el niño.
- Si tu hijo tiene menos de dos años, prescinde de manta y almohada en su cama y utiliza en su lugar un saco de dormir. Si cree que una almohada para bebés es demasiado fina y una almohada normal para adultos demasiado gruesa, tenemos la solución adecuada para usted: nuestra almohada infantil Sabbia está justo en el medio y ha sido especialmente desarrollada para niños pequeños. Además, la banda de ventilación lateral la convierte en un auténtico milagro de ventilación.
Y como pequeño consejo: Träumeland ofrece ahora también edredones y almohadas, así como ropa de cama infantil a juego para niños más mayores.
Colchón, temperatura y saco de dormir
El colchón adecuado es un factor clave para un sueño saludable. Debe
-
estar bien ventilado
-
tener una funda de materiales naturales
-
descansar sobre un somier de láminas para que circule el aire.
Los colchones bien ventilados ayudan a evitar el sobrecalentamiento. Los niños duermen mucho mejor cuando no sudan. La temperatura ambiente ideal para la habitación de un niño es de unos 18 °C.
Los menores de dos años deben prescindir de mantas y almohadas en la cama y utilizar en su lugar un saco de dormir infantil en su lugar. Para después de esa edad, hay almohadas infantiles especialmente desarrolladas que son más planas que las de los adultos, pero siguen ofreciendo un buen soporte.
Un buen sueño infantil se consigue con seguridad, horarios de sueño adecuados, rutinas fijas y un entorno tranquilo. El ritmo de sueño de cada niño se desarrolla de forma individual: con paciencia, observación y pequeños ajustes, puedes ayudar a tu hijo de la mejor manera posible.



