Un enfoque que se menciona a menudo en el debate sobre el sueño infantil se basa en la idea de animar suavemente a los niños a dormirse solos. Este método recomienda dejar que el bebé se duerma solo después de acostarlo, con visitas de control breves y regulares durante las cuales se tranquiliza al niño. Los intervalos entre las visitas se aumentan gradualmente. Muchos afirman que el sueño mejora notablemente al cabo de pocas noches.
Sin embargo, este enfoque no es adecuado para todas las familias. Dado que puede ser emocionalmente estresante, sólo debe considerarse si otras ayudas para dormir más suaves tienen poco éxito y la situación se vuelve estresante para todos los implicados. Es importante que cada familia decida individualmente qué es lo más adecuado para ella y su hijo.
Puede ser útil para todos los padres llevar un registro del sueño . Si anotan cuándo duerme, come o está inquieto su bebé, tendrán una mejor idea de su ritmo individual. La necesidad de dormir varía mucho, sobre todo en los seis primeros meses de vida: entre 8 y 20 horas diarias es lo normal. El análisis puede ayudar a reconocer patrones y hacer pequeños ajustes, por ejemplo en el horario de las siestas diurnas.



